Todo se quedó en nada.
Y la nada se escurría entre mis dedos como si de gotas de agua se tratase.
Tus ultimas palabras fueron; créeme, conseguirás olvidarme.
Y ahí me dí cuenta de que en realidad, te creías mas poderoso a ninguno, el inigualable. Y por eso entendí que tenías razón, ya te había olvidado.



